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El bombón más agrio de mi vida o de cómo me di cuenta de que el 14 de febrero es el día del amor antes que de la amistad

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El bombón más agrio de mi vida o de cómo me di cuenta de que el 14 de febrero es el día del amor antes que de la amistad

Al igual que en muchos otros países, en el nuestro, febrero es considerado el mes del amor, de los enamorados y de la amistad; pero, ¿por qué la amistad es tomada prácticamente como la última rueda del coche en tan afamado título? O ¿es acaso, muy por el contrario, el broche de oro que lo cierra?

Lamentablemente, este último domingo me vi forzado a dar solución a tales interrogantes de la forma más inesperada, justo cuando pensaba que la vida me regalaba la oportunidad de reencontrarme con alguien, que en algún momento significó mucho para mí.

La conocí por casualidad hace un año, en una particularmente fría noche de verano, y el encuentro fue casi perfecto, como si el destino lo hubiera tramado durante mucho tiempo. No bastó más que una mirada para saber que congeniaríamos muy bien, y las sonrisas durante nuestra amena plática así lo confirmaron; sin embargo, la tensa espera por su enamorado impidió que la noche fuera completa.

Aún así, quedamos en que seguiríamos en contacto, a pesar de la distancia, el tiempo y ese “pequeño detalle”.

Por supuesto la promesa no se cumplió, y este último 14 de febrero lo comprobé, aunque el tiempo y la distancia hicieron lo suyo, el amor realmente enceguece y hasta crea amnesia, ya que tuve ante mí a una persona completamente distinta, alguien que pasó por mi lado sin inmutarse y sin siquiera mirarme.

El hado había hablado una vez más, pero ahora, para decirme: “Ya no eres parte de la trama”.

Fue así, como llegué a la firme conclusión, de que esta fecha debe estar referida al amor, antes que a la amistad. Se sabe que en países como Japón y España, su impulso se dio gracias a las grandes compañías comerciales, a fin de estimular la compra de obsequios alusivos (bombones, tarjetas, ropa, entre otros).

En mi opinión, es una razón más para desconfiar de festividades cuyo sentido es muy relativo, ya que, todos valoramos el sentir patrio y hasta podemos percibir cuando ya es navidad; lastimosamente, el amor (como la amistad) a muchos aún nos es esquivo.

Recuerde que el amor embrutece, así que la próxima vez que se enamore, mire bien a todos lados, porque muy cerca, a su costado, puede estar:

 El Gato Invisible

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